Páginas

martes, 3 de enero de 2012

El muérdago y otros ritos



Aunque sea un poco tarde ya, quiero desearos un:

¡Feliz año 2012! 

Espero de corazón que este año nuevo esté repleto de ilusiones, proyectos y sueños cumplidos para todos.

Al igual que nosotros emprendemos nuevas y futuras intenciones de empezar el año siendo mejores personas realizando acciones que así lo demuestren, como puede ser adelgazar, dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, etc… y todas esas decisiones que tomamos cada año nuevo, los druidas tenían una filosofía parecida solo que lo realizaban a lo largo de toda su vida y no solamente al inicio de año nuevo. 

Como sabéis, las fuentes eran consideradas lugares sagrados y a ellas estaba asociado el ritual del nacimiento. Para los druidas, al nacer, se asignaba un nombre provisional o temporal, que solamente era modificado cuando esa persona, ya adulta, realizaba alguna hazaña de gran importancia o pasaba unas pruebas iniciáticas específicas. Esas pruebas estaban destinadas a mejorar, purificar y evolucionar el alma del iniciado de tal forma que alcanzara los siguientes niveles hasta alcanzar el mayor grado que era el de druida. Era tal, la obsesión por conseguir la perfección y la sabiduría absoluta, que los druidas, muy a menudo, imponían los geis, ges o gessa (en irlandés moderno, geassa). 

Este Ges es un tabú o prohibición que podía ser impuesto sobre los guerreros o personas que realizaban cualquier tipo de ofensa grave en la antigua Irlanda. Si la persona a la que se le imponía el geis no lo cumplía, era rechazada y expulsada del clan o pueblo celta al que pertenecía. En algunos casos incluso se ganaban una maldición o edicto del druida jefe del pueblo, lo que equivalía para los celtas en algo mucho peor que la muerte; tal era su devoción por el honor. Esto se realizaba para mantener el equilibrio en la sociedad y en su entorno de tal forma que los rebeldes y indisciplinados no tenían cabida. De hecho, se dice que algunos gessa, los adjudicaban los druidas sobre alguien en el momento de nacer y que las pruebas iniciáticas para pasar de grado se basaban en este geis impuesto al nacer. De esta forma se probaba la disciplina y el honor y pureza del iniciado en cuestión. 

En la mitología celta el gess es algo muy frecuente, utilizado por diosas, druidas e incluso por monstruos para enfrentarse a los temidos guerreros celtas y demostrar su sabiduría o cobardía. 

Otra forma de reclamar justicia contra alguien que había ofendido a otra persona era el Troscad, que consistía en un ayuno ritual, y la persona contra la que se ejercía debía ser informada de dicha ofensa, de forma que el ofendido permanecía delante de la puerta del ofensor hasta que éste reconocía dicha ofensa y aceptaba una solución justa, casi siempre promulgada por el druida.

Otro de los rituales más importantes era el llamado círculo de la prosperidad. Simulando el movimiento del sol, en el sentido de las agujas del reloj y como sucesión del día y de la noche, y del paso de las estaciones, se hacían rituales caminando hacia la derecha alrededor de pozos, piedras sagradas, o el propio fuego, siempre con la finalidad de favorecer la prosperidad y el beneplácito de los dioses.  

Y por supuesto, no nos podemos olvidar del famoso ritual del muérdago, realizado por estas fechas. Según el romano Plinio el Viejo, el ritual consistía en el corte del muérdago del roble sagrado realizado por un druida vestido de blanco con una hoz de oro durante el sexto día de luna, y el sacrificio posterior de dos toros blancos. Plinio no especifica el momento del año en que se llevaba a cabo este ritual, muchos deducen que podía hacerse en cualquier época, siempre y cuando se realizara durante el sexto día lunar; sin embargo otros autores afirman que se realizaba durante el 1 de noviembre o días posteriores durante el solsticio de invierno, sobre el 21 de diciembre. Sea como fuere, Plinio especifica que el muérdago recién cortado debía depositarse y recogerse en un paño de color blanco. Después se celebraba el ofrecimiento de dos toros blancos y jóvenes, que nunca hubieran sido vencidos. Para dar más misterio al asunto, el muérdago nunca debía tomar contacto con el suelo, ya que según los druidas de hacerlo perdería todas sus propiedades. Para los celtas esta planta era considerada mágica ya que poseía un increíble poder sanador. De hecho su denominación irlandesa: Uileiceadh o galesa: Oll-iach, significa “la  curación de todo”.   

Además creían firmemente en que, el muérdago, en la bebida, proporcionaba fecundidad a los animales estériles y que era un gran antídoto para cualquier clase de veneno lo que lo convertía en una planta muy apreciada entre todas las hierbas medicinales empleadas por estos sabios celtas. También era utilizado como amuleto protector siendo depositado en las casas de los pueblos para alejar todo tipo de males.  Como la casa o el hogar era un lugar de intercambio de besos con las visitas que llegaban habitualmente, acabó asociándose el muérdago con los besos. 

Evidentemente hay muchísimas leyendas unas más románticas y otras más mágicas asociadas a esta misteriosa hierba medicinal. Asociado a Taranis, el dios galo del trueno, se dice que el muérdago nació cuando un rayo cayó sobre una rama de un roble uniendo de esta forma simbólica el cielo y la tierra.  

Una pequeña anécdota para los curiosos como yo: 

En Inglaterra, en la época medieval el muérdago era utilizado para mantener alejados a los hombres lobo. La causa la desconozco pero apuesto a que tiene algo que ver con esa cualidad protectora que los antiguos celtas asociaban a tan verde y preciado tesoro.

.