martes, 17 de enero de 2012

La verdadera bella durmiente.


Seguro que todos conocéis el famoso cuento de la Bella durmiente…pero ¿A que no sabéis que la primera versión es mucho más escabrosa y oscura, lejos de poder ser contada a un frágil e inocente público como son los niños?

“La bella durmiente del bosque” era el título del primer cuento del libro que Charles Perrault publicó en 1697 y que llegó a ser tan famoso como los cuentos contados por los hermanos Grimm. Su versión es muy parecida a la que conocemos hoy en día; sin embargo existe una versión anterior, publicada por primera vez en Italia, en 1636, por Giambattista Basile en su colección titulada“Pentamerone”.

El "Pentameron" o "Pentamerone" es un libro que recoge versiones originales de cuentos de hadas; en él  Perrault se inspiró para recrear sus propios cuentos. A diferencia de las versiones que conocemos en la actualidad, las versiones de Basile (siglo XVII) contienen aspectos más bien oscuros y turbios que fueron eliminados en versiones posteriores para adaptarlos a todos los públicos.

La verdadera historia de la bella durmiente cuyo título original era “Sol, Luna y Talía” es la siguiente:

En el nacimiento de su hija Talía, un rey reunió a todos los sabios y adivinos del reino para que profetizaran el futuro de su primogénita. Todos profetizaron en que la niña correría un enorme peligro a causa de una brizna de lino. Para evitar este trágico accidente, el rey ordenó que, a partir de entonces, no entrara en el castillo ni lino ni cáñamo.

Talía creció convirtiéndose en una bella y vivaracha muchacha, y sucedió que, un día como otro cualquiera, descubrió a una anciana que estaba hilando junto a su ventana. La niña, que no había visto en su vida nada semejante, llena de curiosidad, tomó la rueca en sus manos y comenzó a sacar el hilo. Pero entonces, una diminuta astilla de cáñamo se le clavó en una uña e inmediatamente cayó muerta al suelo.
El desconsolado rey, una vez descubierto tan desgraciado suceso, sentó a su hija sin vida en una silla de terciopelo, cerró la puerta del palacio y se fue para siempre intentando borrar, así, el recuerdo de su desgarradora tristeza e impotencia.

Algún tiempo después, pasó por allí un joven rey que iba de cacería. Su halcón voló hacia el castillo vacío, penetró por una ventana y no volvió a salir. El rey, persiguiendo al halcón, entró y recorrió el palacio, perplejo por no encontrar a nadie allí. En una de las habitaciones encontró a la princesa dormida y según el cuento, su belleza  fue tal que despertó la pasión del hombre y no tuvo reparos en tener relaciones sexuales con ella a pesar del letargo de la joven.
Tras el desenfreno de la pasión, el rey huyó de allí avergonzado de sí mismo intentando olvidar aquella aventura.

Nueve meses más tarde, Talía, todavía aletargada en su sueño, dio a luz dos gemelos, un niño y una niña, que se alimentaron de su pecho. En algunas versiones, entre ellas, la de Perrault, para explicar este parto y supervivencia milagrosa, unas hadas son las que hacen posible tal hecho y asisten a los niños alimentándolos y cuidándolos.

Sin embargo es otro hecho el que despierta a la princesa….Un día, cuando uno de los bebés intentaba mamar, al no poder encontrar el pecho, se puso en la boca el dedo en el que Talía se había herido. Chupó con tanta fuerza que extrajo la astilla que estaba clavada en él, y Talía despertó de su profundo sueño. Os podéis imaginar cómo se quedó la princesa al descubrirse con dos retoños recién nacidos y estar completamente sola. Para mondarse…

Coincidió además, que unos días después de estos hechos, el rey sin poder quitarse de la cabeza la aventura que había tenido con la princesa, se le ocurrió volver a visitarla. La sorpresa que tuvo al encontrar a Talía despierta con los dos niños recién nacidos fue mayúscula. Lejos de renegar de sus hijos, los aceptó con gran alegría llamándolos Sol y Luna (según otra versión Día y Mañana) y le confiesa a Talía que él es el padre. Durante unos días Talía y el joven rey viven un romance idílico antes de que él la vuelva a abandonar para volver junto a su esposa, de la que nunca hace mención. En otra versión el rey mantiene una doble vida manteniendo en secreto a Talía y a los niños durante dos felices años.

El caso es que la esposa del rey se acaba enterando de la existencia de los dos hijos bastardos y de la amante de su marido. Los celos, la envidia y la locura la invaden hasta tal punto que manda traer a palacio a los dos niños secretos con la excusa de conocerlos en nombre del rey. La ingenua de Talía deja ir a los dos pequeños con gran alegría pensando que al fin su vida de secretismo terminaría.
Una vez allí, la reina coge a los dos pequeños y los entrega a su cocinero ordenando que los degüelle para hacer con su carne un exquisito plato de cocina. Pero éste, incapaz de hacer un acto semejante, esconde a los niños en su casa dejándolos al cuidado de su esposa y prepara un buen guiso con la carne de dos magníficos corderos.

Cuando el rey llegó al comedor a la hora de comer, la reina, con mucho gusto, tenía el alimento servido en los platos. El hombre, sin desconfiar y con el hambre instalado en su estómago comió hasta hartarse. Es entonces cuando la perversa reina le dice con gran malicia que siga comiendo puesto que lo que está devorando es de su propia carne.

El rey medio sorprendido y enfadado argumenta que es imposible puesto que sabe perfectamente que no se ha traído nada a palacio que fuese de su propia carne. Tras una acalorada y amarga discusión el rey sale de palacio ofuscado por no saber a ciencia cierta si lo que dice su mujer es cierto. Para meditar sobre ello, calmar su alma y aliviar su ira, va a su lugar preferido, cerca de palacio.

Mientras tanto, la esposa del rey no contenta con el daño causado ordena buscar a Talía con la excusa de que el rey añoraba su presencia y la esperaba. Talía ansiosa como estaba, creyó a pies juntillas lo que se le decía y acudió rauda y veloz a palacio. Lo que la esperaba fue una reina llena de rencor y cólera que no le habló precisamente con palabras dulces y amables, como podéis imaginar. La acusa de seducir a su marido entre otras cosas, además de insultarla de muy variadas formas. La pobre joven trata de excusarse diciendo que no era culpable de tal seducción pues ella estaba dormida en el momento del hecho. La reina fuera de control y todavía más exasperada, ordena quemarla viva en una hoguera por difamación y libertinaje.

La divina providencia o la suerte propiamente dicha hizo que en el último momento el rey hiciese acto de presencia, atónito ante aquel horripilante escenario. Fuera de sí, ordena que la reina sea echada en el mismo fuego que ella había preparado para su amante. Lo mismo ordena para el cocinero pero él  le confiesa la verdad y el paradero real de sus hijos. El rey suspira aliviado por la gran noticia y tras recuperar a sus hijos y a su amada, y muerta su esposa se casa con Talía. No hace falta mencionar que el cocinero tuvo la mayor de las recompensas y fue hecho chambelán en la corte.

Desde ese momento todos, incluidos Sol y Luna, vivieron felices haciendo honor a un popular proverbio que reza así:

“Dicen que la gente afortunada, mientras yace en la cama, por la Fortuna es consagrada.”

¿Que os parece esta nueva versión más oscura? ¿Preferís ésta o la versión infantil del cuento?

martes, 3 de enero de 2012

El muérdago y otros ritos



Aunque sea un poco tarde ya, quiero desearos un:

¡Feliz año 2012! 

Espero de corazón que este año nuevo esté repleto de ilusiones, proyectos y sueños cumplidos para todos.

Al igual que nosotros emprendemos nuevas y futuras intenciones de empezar el año siendo mejores personas realizando acciones que así lo demuestren, como puede ser adelgazar, dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, etc… y todas esas decisiones que tomamos cada año nuevo, los druidas tenían una filosofía parecida solo que lo realizaban a lo largo de toda su vida y no solamente al inicio de año nuevo. 

Como sabéis, las fuentes eran consideradas lugares sagrados y a ellas estaba asociado el ritual del nacimiento. Para los druidas, al nacer, se asignaba un nombre provisional o temporal, que solamente era modificado cuando esa persona, ya adulta, realizaba alguna hazaña de gran importancia o pasaba unas pruebas iniciáticas específicas. Esas pruebas estaban destinadas a mejorar, purificar y evolucionar el alma del iniciado de tal forma que alcanzara los siguientes niveles hasta alcanzar el mayor grado que era el de druida. Era tal, la obsesión por conseguir la perfección y la sabiduría absoluta, que los druidas, muy a menudo, imponían los geis, ges o gessa (en irlandés moderno, geassa). 

Este Ges es un tabú o prohibición que podía ser impuesto sobre los guerreros o personas que realizaban cualquier tipo de ofensa grave en la antigua Irlanda. Si la persona a la que se le imponía el geis no lo cumplía, era rechazada y expulsada del clan o pueblo celta al que pertenecía. En algunos casos incluso se ganaban una maldición o edicto del druida jefe del pueblo, lo que equivalía para los celtas en algo mucho peor que la muerte; tal era su devoción por el honor. Esto se realizaba para mantener el equilibrio en la sociedad y en su entorno de tal forma que los rebeldes y indisciplinados no tenían cabida. De hecho, se dice que algunos gessa, los adjudicaban los druidas sobre alguien en el momento de nacer y que las pruebas iniciáticas para pasar de grado se basaban en este geis impuesto al nacer. De esta forma se probaba la disciplina y el honor y pureza del iniciado en cuestión. 

En la mitología celta el gess es algo muy frecuente, utilizado por diosas, druidas e incluso por monstruos para enfrentarse a los temidos guerreros celtas y demostrar su sabiduría o cobardía. 

Otra forma de reclamar justicia contra alguien que había ofendido a otra persona era el Troscad, que consistía en un ayuno ritual, y la persona contra la que se ejercía debía ser informada de dicha ofensa, de forma que el ofendido permanecía delante de la puerta del ofensor hasta que éste reconocía dicha ofensa y aceptaba una solución justa, casi siempre promulgada por el druida.

Otro de los rituales más importantes era el llamado círculo de la prosperidad. Simulando el movimiento del sol, en el sentido de las agujas del reloj y como sucesión del día y de la noche, y del paso de las estaciones, se hacían rituales caminando hacia la derecha alrededor de pozos, piedras sagradas, o el propio fuego, siempre con la finalidad de favorecer la prosperidad y el beneplácito de los dioses.  

Y por supuesto, no nos podemos olvidar del famoso ritual del muérdago, realizado por estas fechas. Según el romano Plinio el Viejo, el ritual consistía en el corte del muérdago del roble sagrado realizado por un druida vestido de blanco con una hoz de oro durante el sexto día de luna, y el sacrificio posterior de dos toros blancos. Plinio no especifica el momento del año en que se llevaba a cabo este ritual, muchos deducen que podía hacerse en cualquier época, siempre y cuando se realizara durante el sexto día lunar; sin embargo otros autores afirman que se realizaba durante el 1 de noviembre o días posteriores durante el solsticio de invierno, sobre el 21 de diciembre. Sea como fuere, Plinio especifica que el muérdago recién cortado debía depositarse y recogerse en un paño de color blanco. Después se celebraba el ofrecimiento de dos toros blancos y jóvenes, que nunca hubieran sido vencidos. Para dar más misterio al asunto, el muérdago nunca debía tomar contacto con el suelo, ya que según los druidas de hacerlo perdería todas sus propiedades. Para los celtas esta planta era considerada mágica ya que poseía un increíble poder sanador. De hecho su denominación irlandesa: Uileiceadh o galesa: Oll-iach, significa “la  curación de todo”.   

Además creían firmemente en que, el muérdago, en la bebida, proporcionaba fecundidad a los animales estériles y que era un gran antídoto para cualquier clase de veneno lo que lo convertía en una planta muy apreciada entre todas las hierbas medicinales empleadas por estos sabios celtas. También era utilizado como amuleto protector siendo depositado en las casas de los pueblos para alejar todo tipo de males.  Como la casa o el hogar era un lugar de intercambio de besos con las visitas que llegaban habitualmente, acabó asociándose el muérdago con los besos. 

Evidentemente hay muchísimas leyendas unas más románticas y otras más mágicas asociadas a esta misteriosa hierba medicinal. Asociado a Taranis, el dios galo del trueno, se dice que el muérdago nació cuando un rayo cayó sobre una rama de un roble uniendo de esta forma simbólica el cielo y la tierra.  

Una pequeña anécdota para los curiosos como yo: 

En Inglaterra, en la época medieval el muérdago era utilizado para mantener alejados a los hombres lobo. La causa la desconozco pero apuesto a que tiene algo que ver con esa cualidad protectora que los antiguos celtas asociaban a tan verde y preciado tesoro.

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