

La runa Algiz, una runa protectora que se usa mucho para canalizar la energía y la runa Hagalaz, una runa transformadora utilizada para obtener equilibrio, puede verse fácilmente en el famoso Vitrubio de Leonardo Da Vinci, símbolo de la perfección y el máximo equilibrio.

Incluso la runa Gebo, una runa que expresa generosidad y las dulzuras de la vida se puede ver en galletas.
¿Puede ser casualidad? Yo soy de las que creen que nada es totalmente casual.Y más cuando los simbolismos encajan a la perfección con el contenido y el significado de cada runa.
Una buena tirada de runas nos obliga a escuchar nuestro yo interior, recuperar esa intuición ancestral para obtener nuestro tan ansiado equilibrio, darnos las pistas para averiguar que es lo que nos va mal en la vida y como solucionarlo. En el mejor de los casos nos da un perfil psicológico, y en base a eso, los defectos que nos impiden evolucionar y como poder afrontarlos y mejorarlos.
Hoy en día sabemos que ciertos colores nos producen inconscientemente un determinado estado de ánimo (rojo-pasión, azul-relajación, gris-mal humor…), que cada vez hay más enfermedades cuya mente es la única responsable (anorexia, bulimia, depresión…etc.) y que muchas veces una fuerte sugestión puede llevarnos a experimentar incluso milagros aparentes (tomar medicinas placebo y recuperarnos milagrosamente).
Si se conoce bien el significado de cada runa y se cree verdaderamente en ellas nos veremos recompensados de múltiples maneras. Tener siempre presente la runa o runas con las que nos sentimos más atraídos o la que evoca nuestro problema más arraigado, puede hacer simplemente que poco a poco veamos la solución en nuestra cabeza y consecuentemente lo eliminemos de nuestra vida. Eso sí, la solución no llegará de forma rápida y brusca sino paulatinamente, a través de mucho esfuerzo. Si no hay esfuerzo y sacrificio por nuestra parte no conseguiremos nada tal como ocurre en todas las facetas de la vida.
Hay muchas maneras de utilizar las runas y de beneficiarnos de ellas:
Podemos colgar un cuadro que contenga las runas que más nos gusten donde más lo veamos, o simplemente bordarlas en prendas de ropa o dibujarlas con rotulador en alguna parte de nuestro cuerpo ocultas a la vista…las posibilidades son infinitas y pueden personalizarse al gusto de cada uno.
Eso sí, cada vez que visualicemos las runas de uno u otro modo, tendremos que asociarla a nuestro problema de modo que lo asimilemos poco a poco; de esta forma nos vendrán diferentes soluciones que tendremos que ir practicando poco a poco hasta alcanzar los resultados.
Para ello tendremos que afrontar nuestros miedos más oscuros, nuestras debilidades y lo que nos hace ser vulnerables, luchar con todo ello y hacer todo lo posible por vencerlos. Una vez conseguido este objetivo, que es lo más difícil, el resto irá sobre ruedas.
Por algo las runas siempre nos susurran al oído:
“Conócete y quiérete a ti mismo y así lo harán los demás.” “Mejora como persona y serás recompensado.”